TMS y PHQ-9: cómo medimos la mejoría en la depresión
En el tratamiento de la depresión, "sentirse mejor" nunca debería quedarse en una impresión vaga. Cuando un tratamiento funciona, el cambio tiene que poder verse: en el sueño, en la energía, en la capacidad de sostener un día común — y en un número que el paciente y el equipo clínico puedan seguir en el tiempo. En Fibroclinic acompañamos la estimulación magnética transcraneal (TMS) con medición estructurada de síntomas, y la herramienta que más utilizamos es el PHQ-9. En los últimos meses, varios de nuestros pacientes completaron su tratamiento con TMS con mejorías que no solo se sintieron en casa, sino que se reflejaron con claridad en sus puntajes.
Qué es el PHQ-9
El PHQ-9 es un cuestionario breve y validado internacionalmente que repasa los nueve síntomas que definen la depresión — estado de ánimo, interés en las actividades, sueño, energía, apetito, autoestima, concentración, inquietud o enlentecimiento, y pensamientos de autolesión — durante las últimas dos semanas. Cada respuesta puntúa de 0 a 3, de modo que el total va de 0 a 27:
- 0–4: síntomas mínimos.
- 5–9: leves.
- 10–14: moderados.
- 15–19: moderadamente severos.
- 20–27: severos.
Completarlo toma pocos minutos, lo que permite repetirlo a lo largo del tratamiento. El puntaje es una guía, nunca un veredicto: siempre lo interpretamos dentro de la entrevista clínica, junto con todo aquello que un cuestionario no puede capturar.
Un breve repaso de la TMS
La TMS utiliza pulsos magnéticos focalizados para estimular regiones del cerebro involucradas en la regulación del estado de ánimo. Las sesiones son ambulatorias, no requieren anestesia y permiten retomar la rutina inmediatamente después. Es una opción con amplio respaldo cuando la depresión no ha respondido de forma adecuada a los medicamentos. Si desea conocer el panorama clínico completo, nuestra página sobre TMS explica cómo funciona, paso a paso.
Cómo guía el PHQ-9 un tratamiento con TMS
- Antes de la primera sesión establecemos un puntaje basal, junto con una evaluación psiquiátrica completa.
- Durante el tratamiento volvemos a aplicar el cuestionario a intervalos regulares: la tendencia — no un número aislado — es la que cuenta la historia.
- En la práctica clínica, una reducción del 50% o más respecto al puntaje inicial suele considerarse respuesta, y un puntaje menor a 5 sugiere remisión.
- El puntaje nunca viaja solo: lo contrastamos con la calidad del sueño, la energía, el apetito, la concentración y el funcionamiento en el trabajo y en casa.
Medir de esta forma tiene una consecuencia práctica: si la trayectoria se estanca, podemos ajustar el plan de tratamiento a tiempo, en lugar de descubrirlo semanas después.
Lo que estamos viendo en Fibroclinic
Varios pacientes que completaron recientemente su tratamiento con TMS llegaron con puntajes en el rango moderadamente severo o severo y terminaron en el rango leve o mínimo, con cambios cotidianos que sus familias notaron primero: un sueño más profundo, más energía por la mañana, interés renovado en actividades que habían abandonado. Cada tratamiento es individualizado y los resultados varían de persona a persona — precisamente por eso medimos. El cuestionario convierte el progreso de cada paciente en información sobre la cual podemos actuar.
Quién puede considerar la TMS
Vale la pena conversar sobre TMS cuando la depresión ha persistido a pesar de ensayos adecuados con medicamentos, o cuando los efectos secundarios han hecho difícil sostenerlos. No está indicada para todas las personas: la evaluación revisa la historia médica y contraindicaciones específicas, como implantes metálicos cerca de la cabeza o antecedentes de convulsiones. La decisión se toma siempre en conjunto, dentro de nuestro modelo interdisciplinario.
Si usted o un familiar viven con una depresión que no ha mejorado como se esperaba, nuestro equipo puede acompañarle en la evaluación y explicarle cómo es un tratamiento con TMS medido y seguido con cuidado.
